El joven conservador Sebastian Kurz gobernará Austria

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Por primera vez en la historia de Austria, los dos partidos de derecha lograron aumentar la cantidad de escaños sin separarse los votos

El centro de la gravedad política en Austria cambió a la derecha luego de que el Partido del Pueblo Austríaco conservador (ÖVP) fuera el primero en las elecciones nacionales, lo que hace que su líder de 31 años, Sebastian Kurz, sea el jefe de gobierno más joven del mundo.

Las proyecciones del domingo por la noche pusieron al ÖVP adelante con el 31.7% de los votos. Los socialdemócratas centro-izquierdos (SPÖ) del centro-izquierda del canciller Christian Kern fueron relegados al segundo lugar con el 27% de los votos, mientras que el FPÖ de extrema derecha obtuvo el 25.9%, al no alcanzar su mejor resultado.

El resultado representa un triunfo para Kurz, que ha cambiado las fortunas de su partido y dijo que estaba “abrumado” por el resultado, prometiendo presentar al país una “nueva cultura política” de unidad bajo su liderazgo.

Es probable que el político nacido en Viena tenga la tarea de formar el próximo gobierno, posiblemente en coalición con el FPÖ, un partido de extrema derecha fundado por un ex funcionario nazi y miembro de las SS después de la segunda guerra mundial.

Los críticos argumentan que Kurz, cuyo manifiesto ha pedido impuestos más bajos y medidas más duras contra el “islam político”, solo logró su victoria al adoptar una agenda divisiva dictada por la extrema derecha. De los votantes de ÖVP, el 55% dijo que habían elegido al partido debido a su postura sobre las políticas de asilo y de integración.

El cambio en el panorama político de Austria se produce menos de un año después de que el FPÖ Norbert Hofer fuera derrotado en la elección presidencial por un candidato respaldado por los Verdes, Alexander Van der Bellen.

Kern convocó elecciones en mayo tras meses de estancamiento por las disputas políticas entre SPÖ y ÖVP, que han gobernado conjuntamente a Austria en una “gran coalición” durante la última década.

Si bien el resultado del domingo permitiría matemáticamente la continuación de la coalición, la campaña electoral no solo ha visto al Partido Popular de Kurz derivar a la derecha, sino que ha desencadenado una guerra de palabras cada vez más fea entre los antiguos aliados, intensificada por las acusaciones de “campaña sucia”. Cualquier acercamiento entre las dos partes requeriría una diplomacia hábil y podría socavar la plataforma de cambio de Kurz.

El escándalo Schmutzkübel (cubo de tierra), que sacudió la política austriaca hace dos semanas, se centró en al menos dos sitios de Facebook que publicaban imágenes y videos grabados en Photoshop que acusaron a Kurz de allanar en secreto la nueva ola de inmigración de países islámicos y de ser parte de la “dudosa red política” del financiero húngaro-estadounidense George Soros.

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